lunes, 7 de marzo de 2016

¿Y vos qué sos? No, no hagas la simple, no hagas la de siempre. No somos lo que estudiamos, ni somos nuestro trabajo. No somos ni solteros ni casados. Y no te atrevas a pensarlo: tampoco somos lo que vestimos! Esa es la respuesta fácil, la simple. Creo que somos más que eso. Somos lo que amamos, lo que soñamos. Somos las cosas que queremos olvidar. El secreto que no pudimos contarle a nadie. Somos las ausencias, los rechazos, las pérdidas. Somos las lágrimas que soltamos y las que nos ahogan. Somos la fuerza con la que nos levantamos de una caída. Somos el silencio que enmudece lo que duele y esa risa que libera las penas. Somos lo que nos apasiona y lo que nos altera. Somos lo que negamos y lo que abrazamos. Somos lo que criticamos del otro. Somos lo que permitimos y lo que no queremos ser. Somos miedo. Somos sol y somos luna. Somos una eterna contradicción. Por eso no somos ni como ayer, ni como mañana: somos hoy.

Miércoles, 2 de marzo de 2016

Salí de mi casa rumbo al trabajo. En la parada del colectivo me encuentro con una mujer. En la espera, pasa un hombre en una moto, apenas distingue que es una mujer le grita algo. El colectivo llega, subimos, y el chofer que podría ser el padre la mira de arriba abajo con una mirada que la desnuda y la incomoda: "Pasá gratis, no te hagas problema", le dice. Llego al trabajo, cabe destacar que es en un shopping. Podría enumerar cientos de cosas que me parecen desagradables pero centrémonos en, por ejemplo, como las marcas de ropa venden un estereotipo de mujer perfecta que no hace más que lastimar a millones, las publicidades que cosifican a todo el género femenino, las que nos quieren hacer creer que ellas vinieron al mundo para tres cosas: cocinar, lavar y planchar. Después de la jornada, la vuelta a casa. Llego a destino, me bajo y atrás mío lo hace otra muchacha. Apenas bajamos esperamos que el semáforo corte para poder cruzar, un auto pasa y le toca bocina. Del otro lado de la calle el padre la estaba esperando para acompañarla los 100 metros que separaban su casa de la parada. Y me detengo ahí: de un lado, ese padre que es consciente del mundo que nos toca vivir y trata de cuidar a su manera a su hija. Del otro, algún otro padre que no le enseñó a su hijo a respetar a la gente, y por consiguiente, a las mujeres.
Llega la medianoche y yo estaba por visitar a unos amigos, decidí caminar las treinta cuadras que separan nuestras casas. En la mitad del recorrido paso por una esquina y advierto que una chica caminaba sola durante la oscura y desértica calle, igual que yo. Sigo mi camino, noto que ella apura el paso para estar cerca mío, y no puedo evitar pensar en el miedo que ella sentía. Y pensaba: a mí como mucho me podían haber robado el celular, algún billete, pero a ella la calle oscura y solitaria le puede arruinar la vida, o quitársela. Esa noche me acosté y todavía sentía el estómago revuelto por las cosas que había visto. Y pensé: esto pasa todos los días, todo el tiempo. Las mujeres conviven con eso. Y lo que es peor, quizás esas chicas no solo lo pasen horrible en la calle, o en el trabajo, sino que después llegan a su casa y son víctimas de otro tarado que la violenta sin motivos. Y por si eso fuera poco, quizás esa mujer termine perdiendo la vida. Y vayamos un poco más allá, esto no es ficción, esto pasa: a esa mujer la matan y después veamos en la televisión como justifican lo que pasó, como las víctimas pasan a ser culpables. Hay que entender que nunca hay motivos para la violencia de género, solo hay excusas. Un femicida asesina a una mujer por la simple razón de que es mujer. El sistema creó una división entre los seres humanos en base a su diferencia de género. La perversión que maneja y la mentalidad machista es tan grande que logran esto. Es uno de los puntos que más tenemos que corregir si queremos solucionar el tema de la violencia de género y la desigualdad. Ese día el mundo va a ser un poco más lindo para todos. La sociedad habrá ganado la más hermosa de las batallas. No callemos, hagamos. No porque son mujeres, sino porque son personas que merecen ser tratadas como tal. Erradicar esto nos hará mejor a los hombres también. Hacelo, por la mujer que tenés al lado, por tu mamá, por tu sobrina, por tu hija, por vos y también por mi.
Que vivan esas personas que más que abrazarnos, hacen que cuando estamos con ellas nos abracemos a nosotros mismos.

Domingo, 28 de febrero de 2016

¿Quién nos hizo creer a generaciones enteras que para ser feliz hay que tener? ¿Cómo fue que logramos aceptar que estos dos verbos vayan de la mano? Si lo que más nos llena jamás fue algo material. Es más, de lo único que nos llena lo material es de preocupación, de miedo a perderlo. Hacé memoria y vas a ver que en tus momentos más felices lo material no era lo que importaba.
Hoy descubro que quiero algo más simple pero más difícil de encontrar. Quiero poder descubrir la magia en esas cosas que se nos escapan siempre.
La sonrisa compartida con mi mamá cuando nos encontramos en la mañana y advertimos que tenemos la suerte de compartir otro día más. Las caminatas en la madrugada con un amigo, replanteándonos la vida misma y conectando nuestras almas. Un poco de sol en esos días de crudo invierno. Una brisa fresca junto al río cuando el verano apremia. Un amanecer acompañado. La luna y las estrellas iluminando una noche tranquila. Una frase que te revuelva los pensamientos. Una discusión que te haga repensar tus creencias. Alguna melodía que explique lo que no podés hacer con el lenguaje de las palabras. Un abrazo genuino que te rearme cuando tu alma parece estar dispersa en pedazos. Un beso. Un simple beso de esos que sanan las heridas. Un cruce de miradas donde no hace falta más explicación que esa. Una risa! Una risa cómplice, una sonrisa compartida.
Quiero poder encontrar la gloria en esas cosas que alguien nos dijo que no eran importantes.
Quiero que llueva, para valorar el sol. Quiero sufrir, quiero llorar, aprender de eso. Quiero estar lleno de errores. Quiero arrepentirme de cosas. Quiero aprender a perdonar, aprender a soltar. Quiero estar lleno de cicatrices que me demuestren que el pasado fue real. Quiero descubrir. Quiero aprovechar el tiempo y no perderlo estando enojado. Quiero estar lleno de marcas, con las suelas gastadas, cansado, dolorido. Pero no quiero verme al espejo mañana y descubrir que el miedo ganó. No quiero arrepentirme por no haberme permitido ser. Pago el precio de ser feliz. Pago con heridas el precio de la felicidad.
Y al final? El día que mi paso por acá llegue a su fin, quiero sentir que dejé algo. Seguir vivo en el recuerdo de alguna persona que piense que valió la pena haberme cruzado en esta vida. Eso, que haya valido la pena este regalo. Habitar esas almas y seguir vivo ahí, para esta vida y la que viene, y la otra...

miércoles, 24 de febrero de 2016

Transcribo lo que me dijiste hace varios años, me hizo bien leerlo. Y lo quiero poner acá para nunca olvidarlo, donde quiera que estés, GRACIAS.

"Qué bueno mi amor! Eso es lo que me enamoró de vos, que siempre estás feliz y lo transmitís, vibras hermoso, pura paz y armonía. Ojalá sigas así siempre porque sos la esperanza de mucha gente. Me encanta haberte conocido, conocí a un sol. Nunca dejes que nadie te saque ese brillo de los ojos. Porque gracias a eso muchos tenemos ganas de vivir, sos puro amor y una persona de oro de las que ya no quedan.
Perdón por lo sentimental, es que la distancia me hizo valorar muchas cosas y no quería dejar de decírtelo. Derrochas luz, alegría y amor! Gracias por ser así, gracias. Ojalá el mundo estuviera repleto de personas como vos. Con brillo en la mirada y un arcoiris en la sonrisa. Te quiero para siempre y siempre voy a ser tu amiga no dudes en contar conmigo este donde esté.
Patito me hiciste llorar, qué lindo sos la puta madre! Yo también siempre me acuerdo de vos, te digo algo? Me enseñaste a ser feliz con pequeñas cosas, me abriste la cabeza, me hiciste un clic que luego fui procesando hasta hoy. Y cambiaste mi forma de verlo todo. Simplemente cuando llegabas y me decías "no sabés amor! Hoy comí tortilla de papa y todo mi día se hizo felíz", no cualquiera tiene esa capacidad, lo tuyo es un don. Sos un ángel que llegaste a mi para mostrarme que la vida es hermosa a cada minuto y que solo depende de nosotros y de mirar alrededor y entender que no hay ningún motivo para llorar, y que si te reís la vida es hermosa. Todo eso me lo enseñó tu sonrisa que es la más linda que pisó el universo. Gracias otra vez, vos me enseñaste a vivir así, porque te conocí en plena etapa de maduración y fue determinante. Gracias por mostrarme la luz de la vida y eso, te adoro chancho.

Perdón si alguna vez te hice sufrir, era una pendeja."

martes, 23 de febrero de 2016

Esta tarde me quedé dormido mirando un partido. No sé si sabés, pero Barcelona-Arsenal es uno de los partidos más lindos para ver, te lo puede decir cualquier amante del fútbol. Y lo que me pasó podría ser visto por muchos como una tragedia. Me perdí prácticamente todo el partido, pero sabés qué? Fue lo mejor. En esa hora te soñé.
Hace casi un año que no hablamos. No sé nada de vos. Calculo que andarás por Costa Rica, no sé. Cada tanto te recuerdo, me pregunto qué será de tu vida, cómo estarás, y lo único que deseo de corazón es que estés bien. Me da un poco de miedo que seamos tan diferentes al ayer. Quizás el hecho de cruzarnos y ser distintos arruine todo...Te recuerdo con tanto amor que no te das una idea.
Como te decía, te soñé. Fue medio feo, porque no te vi. Pero te buscaba, y me encontraba con alguien que vivía con vos. Me invitaba a pasar a la casa y desaparecía. En el lugar había un hombre, sospechoso. Tenía miedo por vos, no te veía y no sabía si estabas bien. Te traté de buscar, el hombre me pegó, nos peleamos, me desperté sin verte. Fue tan feo y tan lindo. Feo por lo que soñé, lindo por los recuerdos hermosos que me trajo.

Pero fue mágico, sabés por qué? Porque hoy es 23 de febrero. Hace exactamente tres años pasaba una de las noches más inolvidables de mi vida. La noche en que te amé por primera vez. No creo en las coincidencias. Me gusta creer en la magia de la vida que me recordó tu nombre justo hoy. Y acá estoy, escribiendo estas líneas con la esperanza de que un día nos volvamos a cruzar y te pueda contar que te recordé, que me sacaste una sonrisa hermosa y que esta noche levanté una copa y brindé por vos, por lo que pasó y por lo que pasará. Te quiero!
Miguel ama a las aves. Todos los días del año se levanta y va a su patio a saludar a su amigo Pepe. Le carga agua, lo alimenta, le limpia la jaula, le habla, lo mima y hasta se queda con el por un largo rato. En la vereda de enfrente vive Darío, otro amante de los pájaros. Todas las mañanas se levanta, va a su parque, tira migas de pan, y se sienta a ver como varias aves se acercan a comer. También les habla, las mira, las mima a su manera y se queda con ellas un largo rato. Este hombre ama a las aves y su amor es tan puro como el de Miguel. La diferencia se hizo notar un día, cuando Pepe se escapó de la jaula mal cerrada y jamás regresó...
En frente todo siguió igual. La diferencia no estaba en el amor, obvio, sino en cómo se manifestaba.
Aplíquese en todos los ámbitos de la vida.

miércoles, 17 de febrero de 2016

La lluvia es magia cayendo en pequeñas gotas. Magia necesaria, que equilibra, que cambia, que a veces advierte, que a veces nos habla y que a veces también duele. Y como todo suceso glorioso, no pasa todos los días. Viene, nos revela algo, y se va hasta que la necesitemos nuevamente. A todos nos afecta de manera distinta. Ayer, por ejemplo, me hizo recordar momentos de gloria. ¿Les pasa que la gran mayoría de los sucesos inolvidables fueron con lluvia de fondo? Hoy, en cambio, el viento de la tormenta me susurró un nombre. Después, salió el sol y se dejó ver el arcoíris. La lluvia se fue cumpliendo su misión: entendí que le pertenecemos a quien queremos tener al lado cuando la tormenta nos sacude. 

martes, 16 de febrero de 2016

El primer paso hacia el viaje

Acabo de llegar de lo del Pollo, son las 2 am y estoy escribiendo esto para recordarme, dentro de ocho meses, como nació todo. Estuvimos viendo videos de viajeros por Bolivia y Perú, y terminamos de decidirnos en que vamos a ahorrar y nos iremos a recorrer. Que no nos importa nada más, porque el viaje lo va a valer. Porque somos jóvenes, porque nada nos ata, porque podemos, y porque queremos crecer.
Tan solo un paso en la dirección correcta vale más que diez años de pensar en ellos, asique arrancamos!

lunes, 15 de febrero de 2016

Fue una noche inolvidable. Inolvidable porque fui libre. Y es que vivimos presos en un sistema que pocas veces logramos sortear. Y anoche me escapé de él, y me escapé con vos. Estábamos de la mano pero sin estar agarrados. Los dos libres. ¿Me sentía tan bien, sabés? y miraba al costado y te veía a vos, sonriendo, sin ataduras, hermosa, radiante...Era verme reflejado. Y fue mágico sentir como yo estaba siendo yo mismo al 100% y sin condicionamientos. No siempre logramos ser nosotros en esencia, vivimos condicionados. Pero con vos lo logré. Y en ese instante mágico me liberé de todas las sogas que nos dicen cómo hay que comportarse y nos restringen cada movimiento, me escapé, nos escapamos. Fui feliz, porque fui yo mismo, y lo fui con vos de la mano.