Esta tarde me quedé dormido mirando un partido. No sé si
sabés, pero Barcelona-Arsenal es uno de los partidos más lindos para ver, te lo
puede decir cualquier amante del fútbol. Y lo que me pasó podría ser visto por
muchos como una tragedia. Me perdí prácticamente todo el partido, pero sabés
qué? Fue lo mejor. En esa hora te soñé.
Hace casi un año que no hablamos. No sé nada de vos. Calculo
que andarás por Costa Rica, no sé. Cada tanto te recuerdo, me pregunto qué será
de tu vida, cómo estarás, y lo único que deseo de corazón es que estés bien. Me
da un poco de miedo que seamos tan diferentes al ayer. Quizás el hecho de
cruzarnos y ser distintos arruine todo...Te recuerdo con tanto amor que no te
das una idea.
Como te decía, te soñé. Fue medio feo, porque no te vi. Pero
te buscaba, y me encontraba con alguien que vivía con vos. Me invitaba a pasar
a la casa y desaparecía. En el lugar había un hombre, sospechoso. Tenía miedo
por vos, no te veía y no sabía si estabas bien. Te traté de buscar, el hombre
me pegó, nos peleamos, me desperté sin verte. Fue tan feo y tan lindo. Feo por
lo que soñé, lindo por los recuerdos hermosos que me trajo.
Pero fue mágico, sabés por qué? Porque hoy es 23 de febrero.
Hace exactamente tres años pasaba una de las noches más inolvidables de mi vida.
La noche en que te amé por primera vez. No creo en las coincidencias. Me gusta
creer en la magia de la vida que me recordó tu nombre justo hoy. Y acá estoy, escribiendo
estas líneas con la esperanza de que un día nos volvamos a cruzar y te pueda
contar que te recordé, que me sacaste una sonrisa hermosa y que esta noche levanté
una copa y brindé por vos, por lo que pasó y por lo que pasará. Te quiero!
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