miércoles, 9 de octubre de 2013

Si vos sos el arcoíris



Son las nueve de la mañana y es domingo. Estoy acostado en mi cama escuchando la lluvia que golpea la ventana sin parar. Y viajo en mi mente al pasado... Recuerdo aquél otro sábado de marzo donde también llovía torrencialmente. Aquella mañana donde el cielo se caía abajo y, casualmente, también estaba acostado. Pero esta vez me falta algo, me faltás vos al lado.
 Y te extraño. Y miro a mi costado y no te veo, pero si veo las hojas de colores que me regalaste para que te hiciera las grullas que tanto te gustaban. Y me vuelvo a acordar de vos. Y miro la hora, y mi mente, que no coopera en nada, asocia mi celular con las fotos que nos sacábamos recién despiertos. Y decido levantarme, pero me cuesta(como siempre). Y vuelvo a recordar cuando vos te levantabas primero y me decías que dejara de dormir, que me levante, que vayamos a comer. Y los ojos siguen cargándose de lágrimas. Y me levanto, porque tengo que trabajar. Me visto y veo ese pañuelo violeta que una noche, en una despedida apresurada olvidé devolverte. Y, si, te pienso otra vez.
Pasó media hora, todavía no dije ni una palabra y salgo de casa rumbo al trabajo. En la puerta no está el remis que me pedías para ir a trabajar cuando se me hacía tarde por quedarme en la cama con vos.  No está el auto, y no estás vos para despedirme con un beso.  Camino y te vuelvo a recordar. Cuento los días desde que te vi por última vez. Y te extraño de nuevo.
Los ojos ya no aguantan y una lágrima comienza a recorrer mi cara. Pero dejó de llover y salió el sol. Miro al cielo buscando el arcoíris y ahí está, hermoso y radiante...Y obviamente te vuelvo a recordar. Y empiezo a pensar...
La lluvia tiene muchas cosas malas, es cierto, pero sin ella no se podría ver el arcoíris, sin ella no podría estar contemplando esto tan hermoso, no podría estar disfrutando. Y algo semejante me pasa con vos. Y te vuelvo a pensar. Y lo hago todo el tiempo. Pero no me lamento. ¿Cómo me voy a lamentar de algo que me hizo sonreír?
Y sonrío de nuevo, por vos, por lo que pasó. Y entiendo que quizás nuestra historia sea para mi como la lluvia y el arcoíris. No se puede tener felicidad sin dolor, como tampoco se puede tener un arcoíris sin un poco de lluvia. Y todo, absolutamente todo, vale la pena si vos sos el arcoíris.

lunes, 1 de julio de 2013

El pasado

La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.

Nunca

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.

No soporto verte sin volar


jueves, 27 de junio de 2013

Teoría del caos



A veces estamos siendo golpeados y no sabemos por qué. Ya sea de manera accidental o por desición propia, no hay nada que puedas hacer. 
 ¿Destino?

Sus ojos desmentían a sus labios

 
¿Cómo puede una mujer esperar a ser felíz con un hombre que insiste en tratarla como si fuera un ser humano normal?   
Oscar Wilde

miércoles, 26 de junio de 2013


La importancia de la soledad


Sin la soledad el amor no permanecerá mucho tiempo a tu lado.
Porque también el amor necesita reposo, de modo que pueda viajar por los cielos y manifestarse de otras formas.
Sin la soledad, ninguna planta o animal sobrevive, ninguna tierra es productiva por mucho tiempo, ningún niño puede aprender sobre la vida, ningún artista consigue crear, ningún trabajo puede crecer y transformarse.
La soledad no es la ausencia de amor, sino su complemento.
La soledad no es ausencia de compañía, sino el momento en que nuestra alma tiene la libertad de conversar con nosotros y ayudarnos a decidir sobre nuestras vidas.
Por lo tanto, benditos sean aquellos que no temen a la soledad. Que no se asustan con la propia compañía, que no se desesperan buscando algo en qué ocuparse, divertirse o qué juzgar.
Porque quien nunca está solo, ya no se conoce a sí mismo.
Y quien no se conoce a sí mismo comienza a temer el vacío.

Manuscrito encontrado en Accra.
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte.

Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte.

Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte.

O sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más de lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

Mario Benedetti

lunes, 24 de junio de 2013

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.


Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.


Y este fragmento:

La lenta máquina del desamor
los engranajes del reflujo
los cuerpos que abandonan las almohadas
las sábanas los besos

y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo
ya no mirándose entre ellos
ya no desnudos para el otro
ya no te amo,
mi amor.

Julio Cortázar.

Hay mujeres

Hay mujeres que me gustan para quererlas, otras me gustan para follar y viajar a París por una horas entre sus piernas. Otras me gustan para hablar de sentimientos o de ropa, otras para verlas reír  otras para abrazarlas, otras para que me escuchen, otras para contarnos cosas grandes... 
Pero tu, amor, tu me gustas para todo.

Desde los ojos se ve mucho más

Es así, desde los ojos se puede ver lo más profundo de una persona. Y esa noche, en un instante y con tan solo una mirada, me di cuenta que no ibas a ser una persona más. Fue amor a primera vista, a primera risa. Y no me equivoqué.  
      Hoy pienso: “¡Qué rápido pasó todo!”. Fue una relación muy corta, si, pero muy intensa. Parece que es una ley, los amores eternos son los más breves. Y pienso, y me reprocho por las cosas que dije y tal vez debí callar, por las cosas que no dije en su momento, por mi falta de iniciativa, tal vez. Por no haber sabido que hacer en momentos clave. Y si, uno se equivoca, a veces el miedo a perder nos paraliza y nos impide actuar correctamente. Por eso dejamos pasar a personas maravillosas, por miedo a sufrir. Siempre es por lo mismo, el miedo no nos deja actuar y nos lleva a perdernos oportunidades y, como en este caso, perder personas.
      Y lo aprendí. Lo aprendí con vos. Así como aprendí a amar, así como me enseñaste a estar con una sonrisa siempre, como me enseñaste a valorar las cosas. Como me devolviste la esperanza en el amor.
      Y hoy, quizás sea un punto final. Pero sonrío, porque fui felíz, porque aprendí, porque crecí, y porque si bien hoy nuestros caminos se separen, ya se han encontrado, entraste a mi vida, a mi historia y eso no se puede cambiar.
      Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad. Y si así fuere, fuiste la casualidad más linda de mi vida.
      
Simplemente, sé felíz.