Y es por eso que escribo estas líneas, necesito sacarme de adentro algo que me angustia hace casi dos años. Jamás te pude pedir perdón como quisiera. Me equivoqué. Te fallé como persona, porque te expuse y logré que te juzguen, lavándome las manos. Si no tuve los huevos para decir que yo me había equivocado también, por qué te expuse a vos? Y en esa acción, te alejaste de nuevo. Y no te juzgo, obviamente. Recuerdo cuando me dijiste, un poco enojada pero más que nada triste, que no esperabas algo así de mi. Y me pude haber equivocado en el pasado, pero esa vez te fallé. Y así como vos me fallaste y te equivocaste pero una noche entre lágrimas en una fiesta de disfraces me pediste un perdón sincero, yo no lo hice. Te disculpaste, te sacaste de adentro la angustia, soltaste y seguro que te aliviaste.
No te voy a buscar, porque eso lastimaría a otras personas, y guardándome esto solo me lastimo a mi. Quizás, algún día te muestre esto y, si decidís aceptar mis disculpas, yo pueda aliviarme.
Nosotros pasamos momentos difíciles, sobretodo vos. Cuando estábamos juntos vos pasaste por cosas que duelen, la separación de tus viejos, los dramas en la casa, las complicaciones en el colegio, con Bariloche, con todo. Te acordás? Y en ese torbellino te agarré de la mano, y espero haber sido de ayuda. Te guardo el mejor recuerdo y no tengo intenciones de nada, solo necesito decirte que lo lamento. Que no fui valiente para hacerme cargo de mis cosas, que te juzgué sin merecerlo, y que desde lo más profundo de mi alma, te deseo lo mejor!
Me enseñaste muchas cosas, con nuestros errores y aciertos. Nuestra historia es la de dos que quisieron pero no pudieron amarse. Personas correctas, momentos equivocados. Que seas muy feliz. Y hasta luego!
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