martes, 26 de enero de 2016

Si para recobrar lo recobrado, 
fue necesario perder lo perdido. 
Si para conseguir lo conseguido, 
tuve que soportar lo soportado. 
Si para estar ahora enamorado, 
fue menester haber estado herido. 
Tengo por bien sufrido lo sufrido, 
tengo por bien llorado lo llorado 
Porque después de todo he comprobado, 
que no se goza bien de lo gozado, 
sino después de haberlo padecido. 
Porque después de todo he comprendido, 
que lo que el árbol tiene de florido, 
vive de lo que tiene sepultado. 

lunes, 24 de febrero de 2014

TRESCIENTOS SESENTA Y CINCO DÍAS DESPUÉS

Permanecía acostado cuando una sensación de nostalgia le invadió el cuerpo por completo. No entendía, se asustó. ¿Qué estaba pasando? Era como si el alma estuviera tratando de decirle algo. Primero sintió tristeza, nostalgia, una sensación extraña que le recorría el pecho. Algún recuerdo de un pasado mejor trataba de decirle algo...
La víspera de la tormenta lo ayudó a recordar. Resulta, que exactamente 365 días atrás el panorama era muy diferente al que acontecía en ese momento. Aquella noche el clima estaba un tanto caluroso, húmedo, muy pesado. Él se preparaba para pasar la noche en la casa de ella, una mujer que había conocido hace ya varios meses, que le había fascinado desde el primer momento pero nunca se habían dado una oportunidad. Esa era la noche. Eran las nueve y aún estaba en su casa. Ese día debería haber trabajado hasta las diez, pero pidió salir temprano para tener más tiempo, quería que todo estuviera perfecto, nada librado al azar, nada a las apuradas. Se había vestido con una bermuda oscura, chomba negra con rayas blancas horizontales, zapatillas blancas, mucho perfume y el rostro recién afeitado. En las afueras, el resto del barrio festejaba el carnaval que había organizado la municipalidad en las calles, todo estaba alborotado, y eso no hacía más que alimentar sus nervios. Pidió un remis, y con miedos y dudas, como toda primera cita(aunque en realidad no era la primera) se dirigió a la casa de ella.
Tocó timbre, las manos le sudaban, llevaba consigo la incertidumbre de no estar del todo seguro de qué  le depararía esa noche. La puerta se abrió y las dudas se despejaron. Una sonrisa, quizás la más bonita que haya visto jamás, y un simple "hola" que salió de su boca con ese tono tan dulce e infantil bastaron para transportarlo a otra dimensión, una dimensión donde todo deja de importar, donde no interesa el clima, el trabajo, la familia, el club, NADA. En ese instante mágico se dio cuenta de algo: a esa mujer no se la iba a olvidar nunca más en la vida...
La bienvenida fue como la de dos novios que se veían siempre. Más aún, fue la de dos personas que se conocían mucho, había una confianza inusual y el miedo había quedado fuera de la casa. Tan grande fue la sensación de familiaridad que hasta Kira, la perra de la casa, se le acercó alegre a darle la bienvenida, como si realmente él ya hubiera estado allí.
Después de saludarse fueron directamente a la habitación, se sentaron y comenzaron a charlar. En persona no lo habían hecho hace más de tres meses, pero siguiendo con esa línea de familiaridad hablaron por un largo rato, entre besos, sonrisas, caricias. Lo que siguió no se puede describir. El amor los encontró esa misma noche, adentrándolos en esa dimensión extraña, oscura, tranquila e inolvidable. En cada beso y cada abrazo cabía el universo.
Afuera, el cielo había terminado con las amenazas y los rayos y truenos comenzaron a iluminar la habitación a oscuras. Claro, ninguno de los dos estaba demasiado consciente de lo que ocurría afuera, no interesaba.
El amanecer los encontró abrazados. Aunque no haya sido la única vez que despertó abrazado a alguien, sabía que todo había sido muy diferente. Sabía, en el fondo de sí, que por el resto de sus días recordaría esa noche, esa tormenta, ese despertar, esa sonrisa, ese perfume, esa voz, ese amor...
Estaba convencido de que esa relación que comenzaba iba a ser única, y en el fondo de si, también sabía que no iba a ser eterna. Es ley, los amores eternos son los más breves.
Sabía que eso sería inolvidable, si, lo sabía, y se veía a él mismo, 365 días después, escribiendo esta historia en tercera persona, levantando una copa por ella y reconstruyendo con lujos de detalles esa noche en la que entendió que basta un día para enamorarse, pero que no alcanza la vida para olvidar una noche de amor así.

lunes, 3 de febrero de 2014

Toda su vida creyó en una frase que dice: "Siempre seremos para alguien la persona correcta que conocieron en el momento equivocado".
Quizá eso explique todo, pensaba. Cuando se conocieron, allá por el 2010, no era el momento, no era el lugar, no era la edad y no estaban en la misma sintonía. Y lo intentaron igual, pero el final no fue bueno. Aunque se puede hablar de final en el amor? O cuando es amor, las cosas jamás terminan? Al fin y al cabo se conocieron, y para él, eso era suficiente: eso mantendría viva la esperanza de volver.
Pasaron muchas cosas, mucho dolor, mucha tristeza, mucha alegría y mucho aprendizaje. Los caminos, que iban a otro ritmo y persiguiendo cosas diferentes, se separaron. Cada uno siguió con lo suyo hasta hoy.
Sus historias son son las de dos vidas que se separaron bajo la implícita condición de volver a cruzarse y, ojalá, para no separarse más. Hoy son dos personas que transitan lo mismo, con las mismas ambiciones, con las mismas ganas, con los mismos deseos y hasta con mismos gustos.
Habrá que ver qué pasa ahora que ambos están libres, sin ataduras, con ganas de crecer y ser felices.
Habrá que ver si este es el momento, si este es el lugar, si esta es la edad. De lo que no hay dudas, es lo que siempre supieron: están echos el uno para el otro.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Si vos sos el arcoíris



Son las nueve de la mañana y es domingo. Estoy acostado en mi cama escuchando la lluvia que golpea la ventana sin parar. Y viajo en mi mente al pasado... Recuerdo aquél otro sábado de marzo donde también llovía torrencialmente. Aquella mañana donde el cielo se caía abajo y, casualmente, también estaba acostado. Pero esta vez me falta algo, me faltás vos al lado.
 Y te extraño. Y miro a mi costado y no te veo, pero si veo las hojas de colores que me regalaste para que te hiciera las grullas que tanto te gustaban. Y me vuelvo a acordar de vos. Y miro la hora, y mi mente, que no coopera en nada, asocia mi celular con las fotos que nos sacábamos recién despiertos. Y decido levantarme, pero me cuesta(como siempre). Y vuelvo a recordar cuando vos te levantabas primero y me decías que dejara de dormir, que me levante, que vayamos a comer. Y los ojos siguen cargándose de lágrimas. Y me levanto, porque tengo que trabajar. Me visto y veo ese pañuelo violeta que una noche, en una despedida apresurada olvidé devolverte. Y, si, te pienso otra vez.
Pasó media hora, todavía no dije ni una palabra y salgo de casa rumbo al trabajo. En la puerta no está el remis que me pedías para ir a trabajar cuando se me hacía tarde por quedarme en la cama con vos.  No está el auto, y no estás vos para despedirme con un beso.  Camino y te vuelvo a recordar. Cuento los días desde que te vi por última vez. Y te extraño de nuevo.
Los ojos ya no aguantan y una lágrima comienza a recorrer mi cara. Pero dejó de llover y salió el sol. Miro al cielo buscando el arcoíris y ahí está, hermoso y radiante...Y obviamente te vuelvo a recordar. Y empiezo a pensar...
La lluvia tiene muchas cosas malas, es cierto, pero sin ella no se podría ver el arcoíris, sin ella no podría estar contemplando esto tan hermoso, no podría estar disfrutando. Y algo semejante me pasa con vos. Y te vuelvo a pensar. Y lo hago todo el tiempo. Pero no me lamento. ¿Cómo me voy a lamentar de algo que me hizo sonreír?
Y sonrío de nuevo, por vos, por lo que pasó. Y entiendo que quizás nuestra historia sea para mi como la lluvia y el arcoíris. No se puede tener felicidad sin dolor, como tampoco se puede tener un arcoíris sin un poco de lluvia. Y todo, absolutamente todo, vale la pena si vos sos el arcoíris.

lunes, 1 de julio de 2013

El pasado

La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.

Nunca

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.

No soporto verte sin volar


jueves, 27 de junio de 2013

Teoría del caos



A veces estamos siendo golpeados y no sabemos por qué. Ya sea de manera accidental o por desición propia, no hay nada que puedas hacer. 
 ¿Destino?

Sus ojos desmentían a sus labios

 
¿Cómo puede una mujer esperar a ser felíz con un hombre que insiste en tratarla como si fuera un ser humano normal?   
Oscar Wilde