Toda su vida creyó en una frase que dice: "Siempre seremos para alguien la persona correcta que conocieron en el momento equivocado".
Quizá eso explique todo, pensaba. Cuando se conocieron, allá por el 2010, no era el momento, no era el lugar, no era la edad y no estaban en la misma sintonía. Y lo intentaron igual, pero el final no fue bueno. Aunque se puede hablar de final en el amor? O cuando es amor, las cosas jamás terminan? Al fin y al cabo se conocieron, y para él, eso era suficiente: eso mantendría viva la esperanza de volver.
Pasaron muchas cosas, mucho dolor, mucha tristeza, mucha alegría y mucho aprendizaje. Los caminos, que iban a otro ritmo y persiguiendo cosas diferentes, se separaron. Cada uno siguió con lo suyo hasta hoy.
Sus historias son son las de dos vidas que se separaron bajo la implícita condición de volver a cruzarse y, ojalá, para no separarse más. Hoy son dos personas que transitan lo mismo, con las mismas ambiciones, con las mismas ganas, con los mismos deseos y hasta con mismos gustos.
Habrá que ver qué pasa ahora que ambos están libres, sin ataduras, con ganas de crecer y ser felices.
Habrá que ver si este es el momento, si este es el lugar, si esta es la edad. De lo que no hay dudas, es lo que siempre supieron: están echos el uno para el otro.
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