sábado, 16 de abril de 2011

Palabras vacías.

"Que no se corte", "nunca te voy a fallar", "te prometo que..." y hasta "te extraño". Frases echas que las decimos con tanta cotidianeidad que pierden el verdadero valor. ¿Por qué? Porque "el que no se corte" lo decimos y en verdad sabemso que las cosas no van a continuar. Porque el "nunca te voy a fallar" prácticamente no existe en el mundo, porque LAS PROMESAS pierden  su valor a diario y pocos las cumplen, y lo peor de todo: Decimos que extrañamos a alguien y no hacemos nada por verlo, ni siquiera hablamos, ni siquiera estamos al tanto de qué es su vida.
Da para pensar, ¿No?. El problema es que entre lo que una persona dice y hace hay un camino que cada vez es más largo, somos muy  hipócritas. Capáz haya que empezar a pensar las cosas antes de decirlas, guardarse los comentarios si en verdad no lo sentimos así porque la otra persona piensa que uno lo dice enserio, y después se da cuenta de que atrás de esas palabras no hay ni sentimientos ni nada. Y eso, definitivamente no está bueno.

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